Una vez más, todo esto me lleva a una necesidad (mía por supuesto) de concreción. Aunque suene
carca necesito ponerle puertas al campo.
Entre la infinidad de posibilidades me pierdo en el caos, el
magma inicial indiferenciado. Me gustan como al que más todas las posibilidades
que ofrecen las tecnologías democráticas que por fin han puesto al alcance de
todos tener imagen y voz que se puede difundir alrededor del planeta, pero a la
vez veo que el bombardeo por doquier puede llevar a saturación, al mareo, y finalmente a la
ausencia de sentido y quedar en una sobre-estimulación, como si lo único que
importara fuera hacer ruido o producir imágenes y consumirlas.
De lo visto lo que más atractivo me resulta son los Haikus,
o videos extra-cortos, simples,
personales, que son como retazos que a veces sorprenden y luego se van,
dejando, si lo consiguen, una pequeña onda en nuestro cerebro-imaginación-
retina-o donde sea que se refleje.
Me parecería interesante hacer esa sesión que propuso
Dionisio y que no llegamos a realizar, estaría bien hacer una salida y grabar
cosas (con móvil o ipad, aunque todos no tendrán) De ahí pueden salir, como
dice Luís, narraciones de los mundos propios que a nosotros nos pueden ayudar
también a descubrir que es lo que a cada uno le interesa…
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